Quiero ser el mar...
Yo lo leí en el libro de un amigo y quise ser el mar, inmensidad, quise salir de aquí, quise irme corriendo, quise verlo todo.
Cada viaje nace de una angustia, con el fin de la infancia viene la necesidad de demostrar lo que se es, llega el momento de mostrar lo que se ha forjado.
La sensación de no pertenencia reina, algo hipnótico tiene el apostar el cuerpo contra una tonelada de metal, contra un camino estrecho, lo desconocido llama, a cada kilómetro dejo algo atrás, el camino me hará libre, me dejará vacía, la lejanía me hará desaparecer ante los ojos del mundo, me permitirá contemplarme desnuda, algo de magia en el calor costeño que me hace no ser.
La bahía, el golpe de la ola contra la arena tiene el mismo sonido que el silencio en mi cabeza, espuma, efervececia, el mismo propósito, la cortina de un motor que duerme.
Yo quiero ser el mar, quiero estirarme y tocar todas las costas, inhalar y exhalar, quiero tragarme veinte vidas cada día, quiero ser el poderío cubierto de nobleza, el que lava, el que cura, el que brilla y baila, yo no quiero ser la noche, quiero ser el mar, yo voy a ser el mar...