continuidad en los parques...
¿Qué pasa en un parque? ¿qué tiene que es tan hipnótico?, la respuesta a ambas preguntas es un significativo nada...no pasa nunca nada, en medio de la rutina superpuesta de la ciudad un parque es un oasis, pero no cualquier parque.
Para los que no lo sabian, para los que lo saben y no les importa, para los que me acosan y quieren saber donde estoy y hasta para los que ahora lo saben, yo tengo un parque favorito, no es cualquier parque, es uno lo bastante desértico como para que me pueda gustar, ubicado a una considerable distancia de mi hogar, y digo considerable por que esta justo en esa intersección donde puedo sentirme fuera de casa, pero no tan lejos como para no poder volver cómodamente. Tengo un par de años asistiendo ceremonialemente a este lugar cada que estoy conflictuada, aburrida, estresada o simplemente cundo quiero un poquito de paz y que nadie pueda encontrarme.
Hace un rato me enteré de que curiosamente este también es el parque de un amigo, sentí mi intimidad violada, me sentí celosa, ¿cómo es posible que mi parque haya mostrado sus caminos debrayosamente morados a otro lector estresado?. En esta ciudad uno nunca puede encontrar un lugar lo suficientemente vació para compartirle sus ausencias, los lugares no suelen comprender ese defecto que es la fidelidad, ojalá que los humanos tampoco pudieran entenderlo, todos seriamos más felices si nadie se enojará por compartir nuestras cómodas banquitas con otro lector estresado ¿no?.


