que calor ooeeoo!!
Que calor, que calor, que calor que tengo yo... me he percatado de que el meteorológico no mentía, la ciudad esta hirviendo.
¿Esta ya cuenta como la temporada de calor más cabrona en Puebla? no tengo tantos años aquí como para decirlo a ciencia cierta, pero yo creo que sip.
Bueno, pero según yo el calor es lindo, cuando tienes el infortunio de nacer en un lugar donde hay aire helado la mayor parte del año aprendes a santificar los pocos momentos calurosos que tienes, en un primer momento lo que me trajo a Puebla fue precisamente mi desesperada búsqueda por esta sensación cálida. Sip, debo confesar que soy tremendamente adicta al sudor en la piel, a la sensación de achicharramiento dérmico y al color que adquiere la susodicha en estas ocasiones, pero también me gusta la humedad, humedad que por supuesto es inexistente en estos primeros días del calor. Aun así mis razones para amar el calor siempre han sido más fuertes que las que, naturalmente, me atan a las bajas temperaturas, empezando por que debo mencionar que la ropa de calor me parece extremadamente cómoda (uno se harta de parecer un muppet abrigado los 365 días del año), y el hecho de que sorprendentemente entre estas oleadas de calor la palabra depresión y yo somos totalmente incompatibles.
Y si, aunque el sol queme horrible ahora y caminar por la 16 de septiembre ya no sea tan lindo como lo recordaba, que ahora si hasta haya empezado a creer que no debería usar aerosoles, que mi casa se convirtiera en una especie de bunker donde el calor se esconde por las noches, que mi gata haya decidido mudarse frente al ventilador indefinidamente, yo, yo simplemente he decidido sobrevivirlo por que es en esta época del año cuando los hombres deciden ponerse shorts y andar con playeras muy cortitas, o de plano no usarlas... oh si....